Varios de mis primeros recuerdos fueron situaciones en las que, aun si interpretaba mal las órdenes o no entendía las instrucciones literalmente, se decía que era mi culpa. Cosas como mis reacciones a los ruidos eran mi culpa; si no podía mantener calificaciones perfectas o un "buen" comportamiento, era mi culpa.
Siendo honesta, entiendo el hecho de que debemos mantener un buen comportamiento y mejorar nuestras notas. Debemos intentar ser responsables y dar lo mejor de nosotros para sentirnos orgullosos y ser mejores personas.
Pero ese es el punto: el intentar.
Intentarlo no nos exenta de equivocarnos pues a veces habrá errores pequeños y otras veces habrá errores mucho más grandes pero eso no siempre te convierte en una mala persona.
Siempre se ven personas señalando todas las imperfecciones que creen ver en alguien como si eso los hiciera peores personas aún si no hacen daño a nadie, pero nunca he visto a alguien responder en qué momento uno se vuelve "perfecto", qué se debe lograr o cuándo realmente se alcanza ese estándar y finalmente termina.
El principal problema que encontré con esto es que me di cuenta de que, cuando uno intenta actuar de manera más perfecta para no decepcionar a nadie, basta con mostrar una sola pizca de emoción negativa para que te digan que te estás quejando por nada, que eso "no eres tú" o que ahora tienes un carácter horrible, cuando ni siquiera preguntan qué te molesta, qué te duele, qué te enoja o qué está pasando.
Y no solamente soy yo. Yo solo cuento una pequeña parte de mi anécdota, pero he escuchado cientos de historias en las que, aun sin ser tan autoexigentes o llegar a esos niveles de perfeccionismo, siempre hay alguien que menosprecia su propio esfuerzo, sus propias ganas de crear e incluso sus propios logros en algún momento o período de su vida.
Puede haber muchas razones: quizá alguien importante desprestigió su mérito, quizá no era exactamente lo que querían o quizá simplemente se acostumbraron a mirar primero aquello que faltaba en lugar de todo lo que habían conseguido.
Y la gran mayoría de las veces, ese sentimiento y esa obsesión nunca valen la pena.
Estas cosas hacen sentir que tú eres el problema, que tu esfuerzo no cuenta por más que lo intentaste y que solamente tienes que esforzarte todavía más hasta que finalmente sea "perfecto".
Yo he pasado por momentos así durante gran parte de mi vida, no soy ni seré jamás la voz de la razón; yo a veces aún batallo en valorar mi propio esfuerzo como muchas otras personas, aún me falta terminar de entender todo lo que estoy contando ahora y, la verdad, espero que tú, querida persona que pueda estar leyendo esto, puedas empezar a aprender y sentir que no tienes que ser perfect@ para ser feliz y aceptad@.
Las cosas que haces, que planeas y que logras son para ti. Para que cuando te mires al espejo puedas decir:
"Wow, realmente lo logré. Creé o conseguí algo y me siento feliz por mi logro y se nota que me esforcé por ello :)"
Y, al mismo tiempo, si no todo sale como la idea perfecta que tenías en mente, puedas seguir notando cuánto te esforzaste porque eso también cuenta muchísimo.
Pusiste una parte de ti en lo que haces y en lo que has creado y eso también es algo de lo cual sentirse orgulloso.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario